Su libertad y su canibalismo
      es un artículo del miembro de la RED VASCA ROJA Iñaki Gil de San Vicente, publicado en GARA el 2 de mayo de 2001.


      Iñaki Gil de San Vicente
      Su libertad y su canibalismo

      Uno de los eslóganes más comunes del bloque político-electoral español es el de «libertad». En el mitin de esa excrecencia del Estado que es el grupito ¡Basta Ya! celebrado el pasado sábado, se coreó dicho eslogan como en los tiempos de la lucha antifranquista, pero ahora conjuntamente entre viejos falangistas, reaccionarios de toda la vida, nuevos conservadores y autoritarios, militantes socialistas y algunos representantes de los sistemas universitario y mediático coloniales. Un acto público de exaltación del orden constitucional que nuestro pueblo rechazó y que se nos sigue imponiendo; un acto que muestra tras poco más de dos décadas la depauperante simplificación de la vida política y la dependencia absoluta de la supuesta «izquierda» a la derecha más cerril y arcaica. Si existe el canibalismo político ese no es otro que el festín que se está dando el PP comiéndose al PSOE. Y en cuanto canibalismo, no es sino la forma más brutal, simple y despiadada de adquirir energía a costa de una víctima de la propia especie; más aún, en cuanto canibalismo político, es una demostración del retroceso histórico generalizado característico de las fases reaccionarias y contrarrevolucionarias. Es, por tanto, lo opuesto irreconciliablemente al desarrollo humano que avanza penosamente de lo más simple y limitado en relaciones a lo más complejo, rico e interrelacionado.

      La esencia del ataque que dirige actualmente el Estado español contra Hego Euskal Herria consiste, desde esta perspectiva, en abortar la tendencia al enriquecimiento democrático y construcción nacional vasca para imponer el empobrecimiento simplón de la uniformidad neofalangista. Tras las sangrientas experiencias fascistas anteriores, el neofalangismo necesi- ta disfrazarse bajo una pátina de civilidad, y esa se la ofrece la nueva derecha intelectual que monopoliza dictatorialmente los medios de manipulación propagandística. Así se comprende que ahora el neofalangismo pueda salir en defensa de una libertad abstractamente presentada, pero muy concreta en cuanto a su contenido y sus objetivos. Cuando los asistentes al acto del grupito ¡Basta Ya! gritaban «libertad» no lo hacían en abstracto, o sea, una libertad metafísica, ni tan siquiera reclama- ban una libertad para la mayoría social, sino sólo la libertad de la clase dominante española. ¿Alguien se cree a estas alturas que la libertad de la alta burguesía que dirige al PP puede ser la libertad de los trabajadores a los que dice defender el PSOE? Por mucha verborrea demagógica y hueca que fabrique la muy bien asalariada nueva derecha intelectual, no hay modo alguno de compaginar ambas libertades, excepto en el plano de la ideología más falsaria y alienante.

      La libertad no es sino la capacidad de superar la necesidad mediante la transformación consciente de las contradicciones sociales y leyes naturales. La necesidad de la gran burguesía española no es otra que la de recuperar la plena libertad de opresión para aumentar sus beneficios. La Constitución y el Estatuto que ella impuso ya han quedado inservibles porque no responden a las exigencias internas y externas de hace dos décadas, en otra fase capitalista, y por tanto, obligada por la necesidad, exige imperativamente más y más libertad de opresión. Esa necesidad es la que se materializa en la «reconquista del norte», y su libertad consiste en el desarrollo de todos los instrumentos y tácticas adecuados para la satisfacción de dicha necesidad. En la práctica, día a día, el PP está aplicando libre e impunemente muchas de esas tácticas, pero no todas, por ahora. La libertad oficial es, como en toda contraofensiva reaccionaria, un esfuerzo sistemático por aumentar la expoliación global de los oprimidos ­de género, nacional y de clase­ para fortalecer a la minoría dominante. Libertad de explotación es lo mismo que canibalismo social porque ambos buscan lo mismo y uno de los ejemplos más trágicos es precisamente cómo el PP se está zampando al PSOE para engordar su poder. Los cocineros que preparan éste y otros banquetes inhumanos son los de la nueva derecha intelectual.

      Cuando el poder necesita saciar su hambre de beneficio a costa de un pueblo entero ­opresión nacional­ el canibalismo social adquiere contenidos y formas totales porque cualquier seña de identidad suya es un delicioso manjar en el plato del Estado. Su estómago necesita digerirlo todo, y si hubiera alguna cosa especialmente resistente, antes de engullirla la condimenta con refinado sadismo culinario, y un ejemplo entre tantos es su obsesión por el aniquilamiento científico de los prisioneros vascos. La libertad que el Estado español quiere ampliar para sí mismo la necesita para mentir con más efectividad sobre nuestra historia diciendo que nunca nuestra lengua ha sido perseguida; más libertad también para endurecer el sistema educativo y universitario, para empobrecer aún más la televisión regionalista, para multiplicar la explotación trabajadora. El engorde estatal exige el enflaquecimiento de Euskal Herria porque supone la expoliación de la riqueza material y simbólica que nuestro pueblo trabajador ha ido construyendo en beneficio del Estado.

      Pero, como en todo si tenemos perspectiva histórica, no hemos llegado a esta situación sólo por méritos españoles porque es ahora cuando comprendemos lo desastroso del comportamiento del PNV en estos largos años. Primero, depuró el partido de independentistas; después, expulsó a quienes formarían EA; a continuación, aupó de la nada al PSOE manteniéndolo en el gobiernillo de Gasteiz y, por último, arrepentido de su fugaz abertzalismo de Lizarra-Garazi, vuelve a ponerse en la bandeja española convocando unas elecciones que podía haber evitado tranquilamente si no se hubiera echado definitivamente atrás en verano de 1999. El canibalismo estatal se ha recuperado desde la época de Franco gracias al colaboracio- nismo directo o indirecto del PNV que busca con desesperación que la bulimia del PP se sacie sólo y definitivamente con la izquierda abertzale, y no falta quien hasta desea participar en el festín para engordar sus famosos «michelines». Aun y todo así, el bloque PNV-EA tiene la posibilidad de corregir tantos errores e incoherencias ­¿o acierto y coherencia muy lúcidas con un preciso interés socioeconómico?­ pues la oferta abertzale para reconstruir la unidad democrática es clara y abierta.

      Ahora bien, si la libertad estatal es ferozmente antidemocrática, incluso para los propios españoles aunque no sean conscientes de ello, no sucede lo mismo con la democracia vasca y con las libertades concretas consustanciales al proceso de construcción nacional. La razón es que mientras la libertad estatal defiende las necesidades de una pequeña minoría, la libertad vasca es la de la mayoría, pues lucha para hacerse real en todas las situaciones sociales. Si miramos más detenidamente, vemos que la dinámica expansiva de las iniciativas po- pulares y sociales, el desarrollo y aumento de la complejidad e interrelaciones de todo tipo en nuestro pueblo buscan precisamente era una de las características definitorias del proyecto de Lizarra-Garazi y, en general, de todo el esfuerzo realizado por los colectivos democráticos desde hace décadas. Justo lo contrario de lo que busca y necesita el poder es- pañol, obsesionado por imponer una devastadora desertización que aniquile cualquier posibilidad de auto- construcción vasca. Basta ojear un mínimo de la propaganda fabricada por la nueva derecha intelectual para cerciorarnos de su vacuidad y pobreza, vacío inevitable por cuanto es la consiguiente expresión subjetiva del previo retroceso objetivo iniciado ya por el PSOE y acelerado por el PP. Contadas veces en la historia del pensamiento humano el pesebre intelectual ha sido tan rentable al canibalismo del poder. Tendríamos que remontarnos a la miseria teórica del pensamiento reaccionario italiano y alemán poco antes de Mussolini y Hitler para encontrar algo parecido.

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